La Genesis del mono

Había una vez dos animales parecidos a monos que fueros hechos en un tipo de laboratorio especial en el tope de una montaña. El Científico que los creo les dijo que no se comportaran de una manera específica o caso contrario serían echados del laboratorio que tan gentilmente él habia adornado para ellos. Pues bien los monos, que se habían enamorado, pues eran macho y hembra y heterosexuales, y "tremendos" como cualquier mono, desobedecieron al Científico. El Científico, lleno de rabia los expulsó del laboratorio, dejándolos a su suerte aun cuando estos animalitos no estaban preparados ni remotamente para una vida fuera de tan amena burbuja.

Después de este incidente, los monos pasando infinidad de penurias lejos del laboratorio, lograron crear una sociedad de monos que lejos de ser perfecta, les permitia subsistir, y así en ese clima hostil, adaptándose a las pasiones e ingenios de los mas poderosos y acostumbrándose a la resignación de los más débiles, las sociedades de monos crecieron poblando toda la superficie del planeta en el que habitaban.
Muchos años después, el Científico de la historia, que había logrado crear una pócima para la inmortalidad, se acordó de los primeros monos desobedientes. Sabiendo que los monos hacen cosas de monos, pues era ser de conocimiento, decidió salir del laboratorio, cosa que no hacía casi nunca, e ir a echar un vistazo de reconocimiento para ver que había sucedido con sus alocados hijos. Cual no sería su sorpresa al validar sus sospechas: Los monos ahora eran muchos y no se acordaban de él. Vivían como monos y no como el había querido que vivieran.
 
Así pues, después de recorrer varias zonas y evidenciar lo mismo en las distintas sociedades de monos que se habían creado, se marchó de nuevo a su laboratorio decidido a poner fin a todo aquello que tanto se había apartado de su plan original.

En su laboratorio inventó gran cantidad de cosas para contrariar a los alocados monos, llegando incluso a generar un producto que al ser rociado en las nubes produjo lluvias torrenciales que acabaron con casi todos los monos, menos con uno que era "EL MONO" y se había percatado "a tiempo" del mal tiempo que se avecinaba.

Este Mono Especial tomó ciertas medidas secretas para que una vez pasado el chaparrón, pudiese él, junto a unas monitas y camaradas que logró rescatar para no aburrirse tanto en todos esos días de lluvia perenne, poblar nuevamente el planeta, y así aliviar la posterior carga de trabajo para la subsistencia personal.

Cuando el simpático Científico se enteró que los monos estaban nuevamente "haciendo de las suyas" explotó en cólera, pero, como ser de saber, se tranquilizó y se puso a idear un plan para acabar definitivamente con todo aquello. Después de varias noches de desvelo y días de intensa actividad mental llegó a una genial idea: Crearía otro mono, un mono parecido a él, es decir, un clon, claro, que al mismo tiempo tuviera figura de mono y no de Científico y cuidando de que tal creatura no tuviera ni su ingenio ni su fuerza, de la cual tenía bastante, no fuera a suceder que este mono, como mono al fin, decidiera "echarle una vaina", y si se atrevía, pues tal acción fuera inofensiva para él.

Este Mono, sería su obra maestra, la correción de su primer error.

Después de hablar largo y tendido con su creación al que llamó "Cheíto" le dijo claramente: Cheito tu tienes que convencer a tus hermanos monos de que su conducta no es la que Yo quize alguna vez para ellos. Ellos ya no se acuerdan de mí, he visto que hacen estatuas para ver sí me apiado de ellos pero ninguna se parece a mí. No se saben mi nombre y entonces me llaman de cualquier forma que les parece agradable. Tu tienes que convencerlos de cambiar de conducta. Yo lo único que quiero es que se comporten de la forma en que fue concebido en mis planes, y de la cual tu les tendrás que enseñar.

Cuentales de mí, quiero que me llamen Padre o Señor, pues me lo merezco.

Debes ir allá y hablar con ellos. De seguro te envidiarán pues son monos y tu eres un Mono Especial, casi un Científico. Si no me quisieron a mí a tí casi seguro que tampoco. Yo sé que esos monos te van a hacer de todo cuando vayas a convencerlos, cosas malas, pero tu debes echar palante Cheito, aun a precio de que te maten. O sea ni se te ocurra volver acá así como si nada. Si los convences o no realmente no me importa, en verdad mono es mono, pero al menos quiero ver si tu eres capaz de mantener tu palabra hasta el final, y hacer caso sin mirar para los lados, no como esos monos locos que tanto me han decepcionado. Sólo tu estoicismo hará que mi inmensa decepción por la ancestral decisión de tus parientes pase al olvido.

Si esos monos locos te matan, no te preocupes, que yo he elaborado una poción capaz de revivirte. Yo me las arreglaré para que llegue a tu organismo esa poción y asi te pondrás de pie de nuevo, y como no podrás vivir entre ellos, pues el que aventaja al mono despierta la furia del mono, tendrás que venirte para acá, y vivirás allá al lado, en esa casa especial que construí a la derecha de la mía.
 
Acá nos dedicaremos a inventar cosas nuevas y a entretenernos con las cosas de estos locos monos, que aunque me hacen enfurecer terriblemente por su desobediencia y porque no le "paran bolas" a nada, debo reconocer que son muy divertidos y ocurrentes. No me hacen caso pero quieren que yo les cumpla sus locos sueños, porque les han dicho que si me alaban en sueños y piensan en sus deseos "acordándose de mí" yo se los otorgo. Es más se me ocurre que como, por ser monos, tienen una capacidad para la fantasía muy desarrollada, tendremos eternamente un motivo de goce, viendólos hacer, deshacer y repetir lo que con mucha diligencia saben hacer los monos.

Si por alguna razón "arrugas" y no cumples tu palabra, entonces ni te molestes en volver. Yo me encargaré de que bebas mi poción pero tendrás acá la puerta cerrada, y te podrás imaginar lo que eso significará para tí: Vivir siendo un Mono Especial entre simples y vulgares monos locos.

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